Este servicio es para empresas donde el cuello de botella está claro: entran consultas (web, WhatsApp, email, formularios), pero se responden tarde, se pierden oportunidades o el soporte consume demasiadas horas. Un agente IA customer-facing actúa como primera capa: resuelve dudas frecuentes, guía al usuario, recoge datos, cualifica y, cuando toca, escala a una persona con contexto completo.
No se trata de “poner un chat por ponerlo”. Se diseña como un flujo de negocio: qué preguntas debe resolver, qué información debe pedir, qué casos debe escalar y cómo se mide el impacto en conversión y eficiencia.
Diseño e implementación de un agente conversacional para clientes (web/chat/canales) que atiende, guía y cualifica, con escalado a humano cuando corresponde.
Un chatbot clásico es rígido (“si 1, pulsa 2”). Aquí el agente entiende lenguaje natural, sigue un guion flexible, consulta tu conocimiento y puede adaptarse al contexto, con reglas claras de seguridad y escalado.
En web, landing pages, help center y, según el caso, canales como WhatsApp/Instagram (siempre revisando limitaciones técnicas y compliance).
Con tres capas:
En casos sensibles: precio negociado, incidencias complejas, reclamaciones, temas legales, o cualquier situación donde el usuario esté frustrado o haya riesgo.
No. Lo que hace es quitar el 40–70% de consultas repetitivas (depende del negocio) y dejar a las personas lo que realmente requiere criterio.
Una primera versión puede estar operativa rápido, pero la excelencia llega iterando con conversaciones reales (mejora continua).
Se diseña con minimización de datos, avisos, logs, control de acceso y reglas claras sobre qué puede pedir o almacenar el agente.