Servicios
IA que actúa, no solo que responde.
Qué incluye
Diseñamos e implantamos agentes autónomos capaces de ejecutar tareas complejas: búsqueda de información, redacción, análisis, toma de decisiones y coordinación de flujos.
Solicitar información¿Para quién?
Pymes y empresas de cualquier sector que quieran resultados concretos con IA.
Financiación
Posible con Kit Digital, CDTI y otros programas de subvención.
Primer paso
Diagnóstico gratuito sin compromiso para evaluar tu caso.
Proceso
Definición del objetivo y límites del agente.
Diseño y desarrollo conectado a tus sistemas.
Pruebas controladas antes de producción.
Puesta en marcha con supervisión y ajuste continuo.
Resultado real
El asistente GPT del caso de distribución cosmética automatizó operaciones y redujo un 63% el tiempo de respuesta. Ver el caso de la pyme de distribución cosmética →
Preguntas frecuentes
Un chatbot responde a lo que le preguntan; un agente además actúa, consulta vuestros sistemas, ejecuta tareas y toma decisiones dentro de reglas definidas. La diferencia no es de tamaño del modelo, es de capacidad de intervenir en un proceso real, no solo de conversar sobre él.
Una automatización sigue un flujo definido de antemano: si pasa A, hace B. Un agente decide dentro de un marco de reglas, valorando contexto que cambia de un caso a otro — por eso tiene sentido cuando el proceso requiere criterio, no solo ejecución repetitiva. Muchos proyectos combinan ambas piezas: automatización para lo predecible, agente para lo que necesita decidir.
Se define con vosotros exactamente a qué sistemas accede, con qué permisos y qué acciones puede ejecutar sin supervisión frente a cuáles necesitan confirmación humana. No se le da acceso general por defecto — el alcance de acceso es una decisión explícita del diseño, no un efecto colateral de la implantación.
Por eso la autonomía se dosifica y las acciones de mayor impacto se diseñan con confirmación humana antes de ejecutarse, sobre todo al principio. Además, las pruebas controladas previas a producción están pensadas precisamente para detectar estos fallos antes de que el agente opere con clientes o datos reales.
Se define caso por caso, según el impacto y la reversibilidad de cada tipo de acción: lo rutinario y de bajo riesgo se automatiza con autonomía plena, y lo sensible o difícil de revertir pasa por confirmación humana. Esa frontera se puede ajustar con el tiempo, a medida que el agente demuestra fiabilidad en producción.
Ayuda, porque da al agente sistemas estructurados a los que conectarse, pero no es imprescindible. Se valora en el diagnóstico inicial qué sistemas tenéis y cómo se conecta el agente a ellos, aunque sea correo, hojas de cálculo o herramientas más sencillas.
Depende del número de sistemas a los que se conecta y de la complejidad de las tareas que debe realizar, así que se estima en el diagnóstico inicial. El proceso sigue siempre la misma secuencia: definición de objetivo y límites, desarrollo, pruebas controladas y puesta en marcha con supervisión.
Es un proyecto de implantación y se rige por AIfficiency: pagáis por el resultado que genera, medido en ahorro de horas o en euros, no por horas de desarrollo. Si el proyecto no genera un resultado medible, no se factura por él.
Sí, es posible acogerse a Kit Digital, CDTI u otros programas de subvención según el perfil de la empresa, y gestionamos esa parte incluida en el proyecto para reducir el coste de la inversión. Se valora en el diagnóstico inicial.
No es el planteamiento: un agente se diseña para asumir tareas concretas y repetitivas dentro de un proceso, liberando tiempo del equipo para lo que requiere juicio humano. En el caso de la pyme de distribución cosmética, el asistente interno redujo un 63% el tiempo de respuesta al cliente sin ninguna contratación adicional, no reemplazando a nadie.
El acceso se limita a lo estrictamente necesario para las tareas definidas, y no se envían datos a ningún sistema o proveedor que no se haya validado con vosotros de antemano. Somos agnósticos en tecnología precisamente para poder elegir el proveedor que mejor encaje también en términos de tratamiento de datos, no solo de capacidad.
La puesta en marcha incluye supervisión y ajuste continuo, no un despliegue y adiós. Si algo falla, se revisa, se ajusta el diseño o los límites de autonomía, y se corrige — el objetivo es que el agente mejore con el uso real, no que quede fijo desde el primer día.
Con indicadores concretos definidos desde el principio del proyecto, alineados con AIfficiency: tiempo ahorrado, volumen de tareas gestionadas sin intervención, reducción de tiempo de respuesta. Si no hay resultado medible, no se considera un proyecto cerrado con éxito ni se factura por él.
Vuestra. El agente, su configuración y el conocimiento sobre cómo mantenerlo pasan a la empresa; no hay dependencia obligada de nosotros para que siga funcionando. Salimos del proyecto cuando vuestro equipo puede seguir solo.
Sí, esa es la idea: la transferencia de conocimiento al equipo forma parte del proyecto, no es un extra. Hasta qué punto podéis ampliarlo sin apoyo externo depende de la capacidad técnica interna que tengáis, y eso se valora también durante la implantación.
No forzamos ninguna dependencia tecnológica: elegimos entre OpenAI, Anthropic, Google, Mistral u otros según lo que mejor encaje con el caso de uso, sin partnerships que condicionen la recomendación. Si en el futuro conviene cambiar de proveedor, el diseño no queda atado a uno solo por decisión nuestra.
Tiene sentido cuando la tarea requiere combinar información de varias fuentes, valorar contexto y decidir dentro de un marco — atención al cliente compleja, coordinación de pedidos, análisis previo a una decisión. Si la tarea es puramente repetitiva y sin variación, una automatización de procesos suele resolverlo con menos complejidad y coste.
Puede coordinar varios pasos de un flujo — buscar información, redactar, verificar, ejecutar una acción — siempre dentro de los límites definidos en el diseño inicial. La complejidad que asume se decide con vosotros según el objetivo del proyecto, no es una capacidad fija de serie.
Ante un caso fuera de sus límites definidos, el agente está diseñado para escalar a una persona en vez de improvisar una decisión. Esos casos detectados se revisan después para decidir si conviene ampliar el marco de actuación del agente o mantenerlo fuera de su alcance.
Los límites se definen explícitamente en el diseño — qué sistemas puede tocar, qué acciones puede ejecutar sin supervisión y cuáles no — y se validan con pruebas controladas antes de pasar a producción. No es una promesa de comportamiento, es una restricción técnica incorporada al diseño del agente.