Servicios
Tu empresa con memoria institucional.
Qué incluye
Construimos sistemas de recuperación de información sobre tus documentos internos para que la IA responda con el conocimiento real de tu organización.
Solicitar información¿Para quién?
Pymes y empresas de cualquier sector que quieran resultados concretos con IA.
Financiación
Posible con Kit Digital, CDTI y otros programas de subvención.
Primer paso
Diagnóstico gratuito sin compromiso para evaluar tu caso.
Proceso
Auditoría de la documentación existente.
Estructuración y carga de la base de conocimiento.
Configuración del asistente de consulta.
Pruebas con el equipo y mantenimiento continuo.
Resultado real
El despacho profesional del caso redujo un 80% el tiempo de búsqueda interna tras implementar su base de conocimiento. Ver el caso de el despacho profesional →
Preguntas frecuentes
RAG significa recuperación aumentada de generación: en lugar de que la IA responda solo con lo que aprendió en su entrenamiento general, construimos un sistema que busca primero en tus documentos internos —procedimientos, informes, normativa, manuales— y genera la respuesta a partir de esa información real. Una IA genérica puede inventar o dar respuestas plausibles pero incorrectas sobre tu negocio; un RAG bien construido responde con el conocimiento real de tu organización.
Tiene sentido cuando existe un volumen relevante de documentación interna dispersa y el conocimiento depende de personas concretas que, si se van, se llevan la memoria institucional con ellas. Si tu empresa apenas tiene documentación escrita o el volumen es muy pequeño, probablemente no compensa todavía y conviene empezar por ordenar esa documentación o por un servicio más sencillo.
No, la base de conocimiento es privada de tu empresa. Se define el control de accesos desde el diseño inicial, de forma que solo las personas o roles que tú decidas pueden consultar según qué documentación, igual que harías con cualquier carpeta interna sensible.
PDF, Word, hojas de cálculo, correos, manuales internos y otros formatos habituales de oficina. Lo relevante no es tanto el formato como la calidad y estructura del contenido, por eso la primera fase del proceso es siempre una auditoría de la documentación existente.
Se define un proceso de actualización adaptado a tu volumen documental: puede ser manual para organizaciones con pocos cambios, periódico con revisiones programadas, o automatizado cuando el volumen y la frecuencia de cambios lo justifican. No es una decisión única para todos los clientes, se ajusta en el diseño.
Depende sobre todo del volumen y del estado de la documentación de partida, ya que la auditoría inicial condiciona el resto del proceso. Como referencia de escala, el caso del despacho profesional indexó más de 200 documentos internos antes de tener el sistema operativo con el equipo.
El modelo principal es AIfficiency: se paga por el resultado medible que genera el sistema, típicamente el tiempo que el equipo deja de dedicar a buscar información dispersa. Si ese resultado no se produce, esa parte del proyecto no se factura, lo que alinea nuestro incentivo con el tuyo.
Sí, puede acogerse a Kit Digital, CDTI y otros programas de subvención según el perfil de tu empresa, y la gestión de esa financiación va incluida en el proyecto para reducir o eliminar el coste de la inversión inicial.
Lo mínimo es tener localizada la documentación que quieres que la IA use como fuente de conocimiento, aunque esté desordenada o repartida en varias carpetas y personas. No hace falta que esté limpia ni estructurada de antemano, para eso está la fase de auditoría y estructuración.
Sí, se valora en la auditoría inicial qué herramientas usáis actualmente para almacenar documentación y se conecta a esas fuentes en lugar de obligarte a migrar todo a un sistema nuevo. El objetivo es que el conocimiento siga viviendo donde ya vive, y el RAG lo consulte desde ahí.
Sí, aplicamos criterio de cumplimiento del RGPD y del AI Act en el diseño del sistema, especialmente en lo relativo a qué datos personales pueden aparecer en los documentos indexados y quién tiene acceso a esas respuestas. Es una de las razones por las que el control de accesos se define desde el principio y no como un añadido posterior.
Tu empresa. La base de conocimiento y el sistema de consulta se entregan documentados para que tu equipo pueda operarlos sin depender de nosotros de forma permanente; nuestro papel de mantenimiento continuo se define aparte y es opcional, no obligatorio.
Antes de dar el proyecto por cerrado hay una fase explícita de pruebas con el equipo, precisamente para detectar respuestas imprecisas o documentación mal estructurada y corregirlo. Al facturarse bajo AIfficiency, si el resultado medible en tiempo de búsqueda no se produce, esa parte no se cobra.
El indicador principal suele ser el tiempo que el equipo tarda en encontrar una respuesta frente al proceso anterior de buscar manualmente o preguntar a la persona que lo sabe. En el caso del despacho profesional, ese tiempo de búsqueda interna se redujo un 80% tras implementar el sistema sobre más de 200 documentos.
Necesita que la base de conocimiento se mantenga al día conforme cambian los procedimientos, la normativa o los documentos de referencia, además de revisión periódica de la calidad de las respuestas. El proceso de actualización se define según tu volumen documental, desde revisiones manuales puntuales hasta un flujo automatizado.
Sí, la arquitectura de recuperación de información está pensada para crecer en volumen sin perder precisión, aunque conviene revisar periódicamente cómo está organizada la base para que la calidad de las respuestas no se degrade con miles de documentos nuevos. Se valora en el mantenimiento continuo, no es algo que se resuelva una sola vez.
El caso más representativo es un despacho profesional de consultoría: implantamos un sistema RAG sobre más de 200 documentos internos —procedimientos, informes, normativa— que permite al equipo obtener respuestas precisas en segundos. El tiempo de búsqueda interna bajó un 80% y la memoria institucional dejó de depender de una persona concreta.
No sustituye el criterio ni la experiencia de esa persona, pero sí elimina la dependencia total de ella para responder preguntas que ya están documentadas en algún sitio. El objetivo es que esa persona deje de ser un cuello de botella para consultas rutinarias y pueda dedicar su tiempo a lo que realmente requiere su criterio.
Se valora en la auditoría inicial de la documentación existente, que es precisamente la fase pensada para detectar qué está desactualizado, qué es redundante y qué idiomas hay que cubrir antes de estructurar la base de conocimiento. Cargar documentación sin depurar antes solo traslada el desorden al sistema, así que esa limpieza forma parte del proyecto, no es un paso opcional.
Un buscador tradicional encuentra documentos que contienen ciertas palabras, pero no responde la pregunta ni sintetiza información repartida en varios documentos. Un sistema RAG entiende la pregunta en lenguaje natural y da una respuesta concreta basada en el contenido real, que es la diferencia que llevó al despacho profesional del caso a reducir un 80% su tiempo de búsqueda interna.